La costa de Australia del Sur fue explorada por primera vez en 1627 por los holandeses, pero no fue sino hasta 200 años más tarde que se prepararon los cimientos para una colonia ante la propuesta británica de vender tierras a colonos libres.
A la nueva colonia se le puso el nombre de la Reina Adelaide, la esposa del Rey William IV de Gran Bretaña, y solamente eso ya hacía de Adelaide una ciudad diferente del resto de las ciudades australianas, que en un principio habían sido habitadas por convictos.
El Coronel William Light fue el hombre responsable del diseño de Adelaide en una zona que hasta la llegada de los europeos había estado ocupada por los Kaurna, que sumaban sólo unos doscientos.
Australia del Sur, de donde Adelaide se convirtió en su capital estatal después de la fundación de la Confederación de Australia en 1901, es la zona más árida de Australia y las duras condiciones del lugar contribuyeron a un difícil comienzo para los primeros colonos.
No obstante, la colonia -que le brindaba libertad civil y religiosa a los pobladores- prevaleció y el descubrimiento de cobre ayudó al crecimiento de Adelaide y a la inmigración de más europeos hacia sus costas.
Hacia fines del Siglo XIX Australia del Sur dejó su propia impronta en la historia cuando, en 1895, se convirtió en el primer estado del mundo en permitirle a las mujeres presentarse como candidatas a parlamentarias. La Universidad de Adelaide también fue la primera en admitir mujeres en sus carreras.
Adelaide, cuyo Mercado Central data de 1869, fue testigo de un boom en la construcción a principios del Siglo XX, y después de la Segunda Guerra Mundial recibió grandes cantidades de inmigrantes, muchos de ellos italianos.