Los primeros habitantes de la región que más tarde fue conocida como Gosford fueron los aborígenes. Los colonos europeos no alcanzaron estas costas sino hasta los años 1820, cuando llegaron por el Lago Brisbane y el canal navegable Mangrove Creek.
James Webb es considerado como el primer poblador blanco en construir su hogar en esta región, después de haber sido autorizado a usar 150 hectáreas de la zona del Lago Brisbane para ganado en el año 1823.
Los recursos madereros de esta región eran su punto fuerte, a pesar de que su desarrollo era lento. Sin embargo, ésto comenzó a cambiar en los años 1830 cuando se trazaron los planos para construir un municipio, inicialmente llamado “Municipio del Punto Frederick” por Frederick Hely, el propietario del terreno.
Este nombre cambiaría más tarde por el de Gosford, por el Conde de Gosford, cumpliendo órdenes del Gobernador Gipps –el hombre a cargo de dar el sello de aprobación del Gobierno para el nuevo asentamiento.
Gosford disfrutó de un período de reformas e inmigración durante la siguiente década. Una de las llegadas más importantes fue la William Davis y su familia. Con el tiempo, Davis formó una dinastía dueña de la mayoría de los barcos construídos en la zona.
El crecimiento y desarrollo reinantes se vieron beneficiados por la introducción de los viajes en tren a fines del Siglo XIX y la finalización de la autopista Pacific Highway hasta Gosford en 1930; ambos acontecimientos facilitaron el acceso a la ciudad y prepararon los cimientos para la industria del turismo, tan importante en la actualidad.
La belleza natural de Gosford y sus alrededores, junto con su proximidad a Sydney, han hecho de este lugar un popular destino turístico, potenciado por la inauguración del Australian Reptile Park en 1958.
Gosford, que en la actualidad ocupa un territorio de poco más de 1000 kilómetros cuadrados, alcanzó la categoría de ciudad en 1980, y Don Leggett fue designado su primer intendente.