Sydney fue el primer asentamiento permanente de europeos en Australia, después de la llegada de una flota de barcos a Botany Bay en 1788, casi 18 años después de que el Capitán Cook había arrivado a esas costas y reclamado ese territorio para Gran Brataña bajo el nombre de Nueva Gales del Sur.
A bordo de esos barcos en 1788 vinieron más de 700 convictos, que fueron trasladados a estas tierras para evitar la superpoblación de las cárceles británicas.
El Capitán Arthur Phillip decidió que la región actualmente conocida como Sydney Harbour sería un buen lugar para el primer asentamiento, y le dió el nombre de Sydney Cove por Viscount Sydney, el entonces Secretario de Estado de Gran Bretaña.
Los primeros 15 años fueron un período difícil, durante el cual el hambre y las enfermedades amenazaban el futuro del asentamiento. No obstante, el traslado de convictos a esas tierras continuó por más de medio siglo.
Durante ese tiempo Sydney comenzó a prosperar y a desarrollarse, favorecido por el descubrimiento de un camino a través de las Blue Mountains en el año 1813 y de oro al oeste de la ciudad en el 1851.
El Centennial Park de Sydney fue el lugar donde se realizó la ceremonia de declaración de la Confederación de Australia en 1901, un acontecimiento que vió a Nueva Gales del Sur convertirse en uno de los seis estados australianos y a Sydney en su ciudad capital.
Algunas de las construcciones más famosas de Australia se encuentran en Sydney, como el Sydney Harbour Bridge –inaugurado en 1932 y el puente más grande del mundo en ese momento- y la Sydney Opera House, construída 41 años más tarde con un costo de $102 millones.
Sydney es actualmente la ciudad más grande de Australia con una población aproximada de cuatro millones de habitantes, y el haber sido sede de los Juegos Olímpicos del 2000 jugó un gran papel en su desarrollo y rejuvenecimiento.