Puede que el Estadio Nacional Boris Paichadze de Tbilisi no sea el campo de Tests más famoso del rugby mundial, pero el 13 de octubre del 2002 fue el escenario para otro episodio de la clásica rivalidad encarnizada entre Rusia y Georgia.
Este, después de todo, no iba a ser un Test cualquiera; el ganador no solo tendría el derecho de alardear ante su adversario, sino que también clasificaría para la RWC 2003 condenando a su rival al Repechage.
A pesar de que Georgia había estado más cerca de la clasificación cuando perdió ante Tonga en el Repechaje de 1999, ninguno de los dos equipos había clasificado nunca para una RWC, por lo que se iba a hacer historia independientemente del resultado.
Así fue que 45.000 personas se juntaron en el Estadio Nacional y cerca de un millón y medio vieron el partido en vivo por televisión nacional.
En el primer tiempo se vio a los equipos intercambiar patadas hacia los palos, pero fue Rusia quién tomó la delantera por 13 a 9 con un try de Konstantin Rachkov. Sin embargo, Georgia devolvió el golpe antes del entretiempo con un try de Levan Tsabadze que dejó a su equipo un punto arriba por 14 a 13.
Durante un segundo tiempo que fue terriblemente tenso, solo hubo una anotación más. El tercer penal de Makho Urjukashvili para Georgia amplió la ventaja, pero necesitó de la heroica defensa del equipo georgiano dirigido por Claude Saurel para mantener la victoria por 17 a 13 que hizo estallar los festejos en las calles de la capital Tbilisi.
La historia de Georgia siempre dirá que el primer seleccionado nacional de un deporte en llegar a las finales de un torneo mayor fue el equipo de rugby, una hazaña que luego se vio consolidada con el décimo puesto en la Copa del Mundo de Sevens de Rugby en el 2001.
“La primera RWC es muy importante para aprender,” explicó Zaza Kassachvili, vice presidente de la Unión de Rugby de Georgia. “Georgia jugará estos cuatro partidos para estudiar, practicar y descubrir lo que es una RWC.”