Las esperanzas de Inglaterra de una segunda final consecutiva en la RWC estaban casi terminadas a los 10 minutos de su semifinal ante Nueva Zelanda el 18 de junio de 1995 en Ciudad del Cabo. Por qué, Jonah Lomu y sus amigos.
Desde el principio del partido, Andrew Mehrtens tomó la iniciativa al dar vuelta el kick-off (patada inicial) y así poner en marcha una jugada que vio a Jonah Lomu pasar por alto a Tony Underwood, dejar atrás a Will Carling y llevarse por delante a Mike Catt en su corrida hacia el try cuando iban 70 segundos de juego.
Lomu, un ex pilar cuya inmensa contextura física es algo atípico para un wing, era prácticamente desconocido fuera de Nueva Zelanda antes del comienzo de la RWC. Sin embargo, se fue convirtiendo rápidamente en una de las caras más reconocidas del deporte en general, ni mencionar del rugby.
Nueva Zelanda continuó con su ritmo implacable; Josh Kronfeld y Zinzan Brooke anotaron un try y un drop respectivamente, dejando al equipo inglés completamente traumatizado. Sin embargo, lo peor todavía estaba por llegar con el tercer try de Lomu antes del entretiempo.
Graeme Bachop y Lomu apoyaron los tries del segundo tiempo. Este último, se convirtió así en el primer All Black de los últimos 90 años en anotar cuatro tries ante Inglaterra en un mismo partido, aumentando su récord de siete tries en cinco partidos de una RWC.
El mundo había conocido a la primera super estrella de la era moderna del rugby: un joven de 20 años (1,96m de altura y 125 kg.) capaz de dejar atrás o atropellar a casi todos los wings del rugby mundial. El mundo se preguntó: Será alguna vez competitivo un partido en el que participe Lomu.
“Fue un honor que me nombraran Jugador del Torneo,” insistió Lomu, “pero realmente no habría conseguido ni la mitad de lo que hice si no hubiera sido por los fantásticos jugadores que me acompañaron.”
“Siempre planeamos jugar un estilo de rugby abierto y el espacio que me dieron hizo que mi trabajo fuera mucho más fácil.”