Por supuesto que la idea de organizar una Copa del Mundo de Rugby ya había sido planteada, incluso discutida. Pero no se hizo realidad hasta una importante reunión de la International Rugby Board (IRB) que se llevó a cabo en la ciudad francesa de París en marzo de 1985.
La IRB había rechazado las propuestas de Australia y Nueva Zelanda para un Mundial el año anterior, pero se les pidió que realizaran un estudio de vialidad para una Copa del Mundo de Rugby que sería presentado en la reunión de 1985.
Los representantes de las ocho uniones que conformaban la IRB luego votarían sobre la propuesta. Los países del Hemisferio Sur habían establecido el año 1987 como el más propicio para inaugurar el Mundial de Rugby para evitar confrontaciones con los Juegos Olímpicos y la Copa del Mundo de la FIFA.
No obstante, aunque Australia y Nueva Zelanda encontraron apoyo para su propuesta por parte de Sudáfrica, las naciones sede (Inglaterra, Escocia, Irlanda y Gales) no estaban convencidas.
Principalmente Irlanda y Escocia estaban en desacuerdo, ya que creían que un Torneo de esas características amenazaría con el espíritu amateur bajo el cual el rugby había funcionado desde su aparición en el siglo XIX.
Francia apoyaba la propuesta con una condición: que el Torneo no estaría limitado solo a los ocho miembros de la IRB, sino que incluiría a otros países para permitir así que el rugby llegara a una audiencia más amplia.
La famosa votación salió a favor de realizar la Copa del Mundo de Rugby. No había planes para un segundo Mundial, y fue de esos humildes comienzos que ha crecido el tercer evento deportivo más importante del Mundo después de los Juegos Olímpicos y la Copa del Mundo de la FIFA.