La instauración de la RWC no solo brindó un medio para determinar cuál es el mejor equipo nacional de rugby del mundo, también fue el vehículo para difundir las virtudes y creencias del juego a una audiencia global más amplia.
Los logros de Samoa Occidental en el torneo de 1991 ayudaron en gran parte a alcanzar este objetivo. Los samoanos escribieron su nombre en los libros de historia de la RWC con una victoria que hasta ese momento había resultado impensable.
Samoa Occidental había superado la etapa de clasificación para ganar su lugar en el Grupo 3 junto con Gales, Argentina y Australia y su debut en una RWC sería el 6 de octubre ante Gales.
El público en el Cardiff Arms Park estaba esperando una victoria del equipo local pero Gales, que todavía se regordeaba con la gloria de su tercer puesto en la RWC anterior, iba a encontrar en Samoa un obstáculo muy grande y poderoso de superar.
Los samoanos son naturalmente compatibles con el rugby por sus destrezas físicas y de manejo y Gales iba a tener que pagar con una derrota por 16 a 13 por haber subestimado el talento de sus no tan admirados adversarios.
En la RWC este resultado significó mucho más que el simple hecho de darle la primera victoria a los isleños. También era la primera vez que un país que no estaba entre los del primer nivel había vencido a uno de los ocho socios fundadores.
Con una ajustada derrota por 9 a 3 ante Australia y una victoria por 35 a 12 ante Argentina, Samoa Occidental avanzó hasta su lugar en los cuartos de final, dónde el sueño, y la fascinación de seguirlos, llegarían a su fin con una derrota ante Escocia.
De vuelta en su país, los samoanos fueron recibidos como héroes. Cerca de 15.000 admiradores colmaron el estadio nacional en Apia en las primeras horas de la mañana para ver a sus ídolos de la RWC en vivo por televisión.