Will Carling, una de las glorias y capitán de Inglaterra en los noventas, jamás pudo tener entre sus manos la codiciada copa Webb Ellis. Luego de observar la actuación del equipo inglés en la conquista del la RWC 2003, él es consciente de la magnitud de este logro y de lo que significa para el futuro del rugby mundial.
Pero sobre todas las cosas, Will tiene en claro que en la base de esta conquista está el nombre de una de las glorias del rugby británico: Martin Johnson. Largos brazos, cuerpo macizo y vista de lince, son algunos de los atributos para el capitán de Inglaterra y un monumento del deporte actual.
Carling no se equivoca en sus apreciaciones al decir: “Uno puede darse cuenta de la dimensión del personaje al escuchar sus declaraciones en la conferencia de prensa. El destacó a sus compañeros, por sobre su propia actuación. Estas son cualidades de un hombre excepcional.” Los elogios no disminuyen, ya que este tipo de actitudes no son comunes en un británico.
Con coraje
Martin Johnson marcará una época en la historia del rugby, no solo por haber alzado la primera copa del mundo de Inglaterra, también por su carisma, sus gritos dentro del campo y sus fuertes declaraciones.
En la final ante los australianos, Martin tuvo una actuación colosal. Estuvo siempre a tiempo en cada reagrupamiento, para recuperar el balón y tackleando a brazo partido a cuanta camiseta amarilla se le acercara. Fue fundamental para mantener la mentalidad del equipo y dar seguridad a sus compañeros cada vez que entró en juego en el line out.
Con la vista en la victoria
Este hombre extraordinario, con un carisma fuera de lo común es amado por todos los ingleses que gozan de su liderazgo. No hay dudas que esto no es fácil, mucho más cuando se es el capitán del XV de la rosa y se tiene que luchar en varios aspectos extras: La presión de los medios, la presión por ser el mejor en cada partido y pasar a ser una persona pública. Todas estas cosas no son fáciles de sobrellevar y Will Carlling lo sabe muy bien.
Martin Johnson logró mantenerse al margen de todo esto y seguir con su mirada al norte, hacia la victoria final. Este capitán supo conducir al barco al puerto deseado y ahora Inglaterra tiene tiempo para descansar ante del nuevo objetivo. Martin Jonson ya piensa en el Seis Naciones 2004.