El jugador 16 estuvo también en el campo. Jugó un papel fundamental en la victoria inglesa, pero no sólo en la final de ayer sino a lo largo de todo el torneo.
No se puede olvidar, ni por un momento, el apoyo que ofreció al equipo de Inglaterra la Barmy Army (Armada Chiflada), que acompañó a su equipo por su aventura mundialista.
¿A qué equipo no le gustaría contar con semejante ejército de aficionados capaces de recorrer medio mundo para alentar hasta la extenuación?
Apoyo incondicional
En la rueda de prensa que dio Clive Woodward en la vigilia de la final, ya dejó claro el papel fundamental que estaba jugando la afición.
“El apoyo de los aficionados ingleses va más allá de las palabras. Todos nosotros estamos impacientes por llegar al estadio y ver cuanta gente va vestida de blanco.”
Y los jugadores no se sintieron defraudados. Decenas de miles de aficionados, concentrados por la mitad del terreno, vestían los colores del XV de la Rosa. Los aficionados australianos que estuvieron en el Telstra Stadium, palparon in situ el ambiente creado por sus primos ingleses: cánticos sin cesar. Todo un espectáculo digno de una final del mundial.
Hubieron quienes no pudieron hacer el viaje hasta Australia, pero no por ello sus ánimos dejaron de hacerse notar. Faxes, mensajes de apoyo llegaron en masa a la base de Manly en la que los ingleses estuvieron concentrados. ”Es increíble, los he leído todos muy rápido, pero responderé a cada uno de ellos una vez hayamos regresado a casa.”
El agradecimiento de los campeones
Tras el exitoso 20 a 17 final, los jugadores ingleses, con su capitán Martín Johnson a la cabeza, no pudieron por menos que agradecer a la afición su apoyo incondicional.
“Gracias a todos, han estado brillantes”, declaró el líder del equipo inglés en las primeras declaraciones una vez finalizado el partido."
Clive Woodward describió sus sentimientos al convertirse en campeón del mundo: “Me siento muy cerca de cada persona que lleva la camiseta blanca. Todos ellos hacen que sea un orgullo ser inglés.”
El número ocho del equipo, Lawrence Dallaglio, habló en el mismo sentido: “Hemos de saborear este día. Para todos nosotros y nuestros aficionados que han venido aquí y los que están en Inglaterra, esto es algo maravilloso. “
Consciente que esta victoria supone el triunfo más grande obtenido por Inglaterra en un evento deportivo, tras la Copa del Mundo de Fútbol en 1966, provoca que la fibra patriótica se despierte:
“Es un enorme honor jugar para Inglaterra, especialmente cuando consigues la ilusión y esperanza de todo el país.”
Impacientes por celebrarlo en casa
El pilar Trevor Woodman espera impaciente poder regresar a Inglaterra para la celebración del título:
“Es muy difícil expresar los sentimientos con palabras y lo que esto significa para la gente de casa. Cuando el martes lleguemos a casa, creo que me sentiré totalmente realizado.”
No cabe ninguna duda que Inglaterra espera ya a sus héroes con impaciencia y que les ofrecerá un recibimiento a la altura de lo que han conseguido en Australia.