Japón consiguió su lugar en la RWC 2003 a lo grande, con cuatro victorias categóricas en las que obtuvo 420 puntos a favor y solo 47 en contra.
El momento más destacado para los Cherry Blossoms fue la victoria récord por 155 a 3 ante Taiwán en Tokio, el 7 de julio de 2002, y tampoco mostraron piedad en el partido de vuelta que ganaron por 120 a 3.
El juego japonés se basa principalmente en altos niveles de estado físico individual, velocidad y disciplina incondicional. Lo que carecen en cuanto a tamaño y fuerza, lo compensan con una constante disposición para recuperar la pelota rápidamente, evitando así un enfrentamiento extenuante y permitiendo abrir la pelota a lo ancho.
Los japoneses son una nación muy orgullosa, y su récord de haber obtenido solo una victoria en 12 partidos (por 52 a 8 ante Zimbabwe, en Belfast, en 1991) es algo que tratarán desesperadamente de revertir en Australia.
El programa de desarrollo iniciado después del último torneo está empezando a dar sus frutos, mientras Japón busca volver al éxito experimentado en 1999 con el título de la Copa Epson y sueña con una actuación en la RWC como la que ofrecieron sus equivalentes del fútbol el año pasado.
Los puntos fuertes del juego japonés radican en sus rápidos y atléticos forwards y sus veloces backs, sin mencionar su compromiso con el juego. Jugadores como Takuro Miuchi, Naoya Okubo, Yuya Saito y Daisuke Ohata seguramente integrarán el equipo.
Otro jugador a tener en cuenta es el pilar Ryo Yamamura, quién rechazó una carrera como luchador profesional de sumo para concentrarse en el rugby.