Wolfie Duvenhage se está despertando poco a poco del sueño de la Rugby World Cup.
La experiencia de jugar al máximo nivel está empezando a desvanecerse para el tercera línea de 24 años.
El hecho de haberse enfrentado a los campeones del mundo, los Wallabies y los pesos pesados de Irlanda y Argentina ante repletos estadios está ahora fuera de contexto de su oficina de Windhoek.
"Echo de menos la sensación de ser tratado como un profesional del rugby", admite el consultor financiero.
"Ha sido un sueño de toda la vida formar parte de un equipo en la RWC y poner las botas en uno de esos terrenos que siempre has visto por televisión", admite.
La experiencia australiana
"Los australianos fueron magníficos, allá donde íbamos la gente era encantadora e incluso perdiendo partidos por 60 o 70 puntos, siempre fuimos tratados con respeto," dice el tercera.
Pero la realidad es dura, especialmente para un equipo amateur.
"Al día siguiente a nuestra llegada, alguno de nosotros tuvo que ir al trabajo. Tras un mes fuera de casa, la gente se preocupa por ti y debes cumplir con el protocolo," dice.
Pese a no haber ganado un solo partido en el grupo A de la RWC –el grupo de la muerte-, los jugadores de la selección han sido tratados como héroes a su llegada, en sus respectivos clubes.
Resultados esperados
Namibia consiguió 310 puntos en contra y 28 a su favor en tres partidos.
Peor que en la RWC 1999 donde anotaron tan solo 3 y recibieron 144.
Aunque decepcionados con el resultado, Duvenhage dice sentirse cerca del resultao que preveían.
La nación tiene pocas más de 1000 licencias y ocho equipos en la división de honor.
"Somos los 25 del mundo y hemos jugado contra tres de los mejores equipos en la tierra."
Con una media de edad de 24 años, Duvenhage cree que su objetivo es mejorar en 2007.
La inspiración de los pequeños
Apunta a Japón como ejemplo para motivar al equipo.
"Japón perdió contra los All Blacks por 147 a 17 en la RWC 1995 y este año han tenido un nivel tremendamente competitivo contra algunos de los grandes, y, quien sabe, quizás consigan alguna victoria en breve" opina el jugador.
"Necesitamos inspirarnos en ejemplos como este. Hay jugadores excelentes, grandes talentos en Namibia. El problema es que no podemos dar a estos chicos el apoyo económico que les pueden dar otros como nuestros vecinos los sudafricanos", comenta.
Cuatro de los 30 de la plantilla son profesionales que juegan en la vecina Currie Cup, la competición nacional de Sudáfrica.
Tal es la influencia del rugby de este país en Namibia que algunos nacionales apoyan a Sudáfrica por delante de su propia selección.
Rivalidad nacional deportiva
"Tanto ganemos partidos o no, es vital que Namibia siga participando en las RWC, para quitarnoa la presión que recibimos de nuestro rival el fútbol" añade.
Pero como el equipo nacional de fútbol no consigue tampoco buenos resultados, Duvenhage cree que el rugby puede lograr cotas de influencia en el país.
Aun así, tras el efímero pero intenso paso por la RWC 2003, Duvenhage y sus compañeros se tendrán que conformar con seguir las semifinales y la final por televisión.
Le preguntamos finalmente su pronóstico.
"Pienso que la final será Nueva Zelanda vs. Francia, con Nueva Zelanda como ganadora final", concluye el bravo jugador.