Nueva Zelanda clasificó automáticamente para la Copa del Mundo de Rugby 2003 en recompensa por haber llegado a las semifinales hace cuatro años, a pesar de que, dadas las altas exigencias de su público amante del rugby en su país, ésto fue considerado una decepción.
Los All Blacks, que fueron uno de los impulsores de la propuesta de organizar un Mundial de Rugby a mediados de 1980, siempre han conseguido llegar a las semifinales. Sin embargo, sólo alzaron el codiciado trofeo una vez.
Esto ocurrió en el campeonato inaugural, donde Nueva Zelanda tuvo sólo 52 puntos en contra en seis partidos en su camino al título, habiendo dejado de lado a Italia, Fiji, Argentina, Escocia, Gales y Francia.
En 1991 y 1999 fueron derrotados en las semifinales ante Australia y Francia respectivamente, mientras que en 1995 sufrieron la desgarradora derrota en la final ante Sudáfrica gracias al drop ganador de Joel Stransky en tiempo suplementario.
Sin embargo, aunque los All Blacks hayan ganado la Copa del Mundo sólo una vez, tienen en su haber muchos de los récords en campeonatos, incluyendo el resultado más alto (145), la mayor diferencia sobre el perdedor (128) y la mayor cantidad de tries en un partido (21 tries ante Japon en 1991).
Nueva Zelanda también se jacta de tener la mayor cantidad de victorias, con 20 partidos ganados de 24, y son el único equipo que ha anotado más de 1000 puntos en la historia de la Copa del Mundo de Rugby, mientras que sus jugadores encabezan las listas de mayor cantidad de tries, conversiones y puntos anotados en un sólo torneo.
Muchos grandes jugadores han vestido la famosa camiseta negra a través de los años, incluyendo a Colin Meads, Don Clarke, Waka Nathan, Georgie Nepia, Sean Fitzpatrick, John Kirwan, Christian Cullen y Jonah Lomu entre otros.
Los All Blacks de hoy son el equipo favorito para ganar el campeonato, con su combinación de fuerza en el frente y ritmo en los backs -nada menos que Doug Howlett y Joe Rokocoko, quien fue estrella en la Serie Mundial de Sevens de la IRB.