Rumania, un país perteneciente al ex bloque soviético y uno de los más pobres de Europa Central y Oriental, tiene una población de 22 millones de habitantes que comenzaron a liberarse de las restricciones del comunismo a principios de los años 90.
La Federatia Romana de Rugby fue fundada en 1931, 18 años después de que se haya jugado el primer partido en el país. El deporte fue introducido por estudiantes que volvían de sus estudios en París con pelotas de rugby y que formaron clubes como el Stadiul Roman.
El rugby en Rumania se convirtió en el deporte elegido por el ejército y como resultado de eso floreció en los años 80, cuándo los Oaks (Robles) derrotaron a Francia y Gales de visitantes y a Escocia, Italia y Samoa de locales, con su reconocida fuerza en los forwards y su implacable defensa.
Sin embargo, el fallecimiento del dictador Nicolae Ceausescu y su régimen comunista, junto con los vínculos que unían al rugby con el ejército, hicieron que esta popularidad fuera decayendo. La derrota por 134 a 0 ante Inglaterra en Twickenham en noviembre de 2001 resultó un momento crucial en el desarrollo del deporte.
Esta derrota fue un catalizador para el renacer de una nación orgullosa de su rugby, la que a pesar de ser muy pobre tiene cerca de 80 clubes y 5.000 jugadores. Rumania ganó la Copa de Naciones Europeas en el 2002 y ha visto una gran cantidad de niños sumarse al deporte (como nunca antes) en los últimos años.