Tienen de promedio 54 puntos en tres impresionantes victorias del grupo B contra Fiji, Japón y Escocia en esta RWC 2003.
Pero la mala noticia para quienes se enfrenten a Francia a medida que se acercan los cuartos de final de la RWC es que los galos aun no han desplegado su mejor juego.
Al menos esa es la opinión del segundo centro Tony Marsh.
“Creo que aún no estamos a tope; podemos mejorar mucho,” insistió Marsh.
Como medida de precaución
Cuando rugbyworldcup.com charló con él, este caballero se encontraba en una camilla recibiendo una sesión de fisioterapia.
Un dolor en el talón de Aquiles ha apartado a Marsh del equipo titular en el último partido de Les Bleus en el grupo B contra EE.UU. del 31 de octubre.
Sin embargo solo es una medida de precaución y Marsh estará con total seguridad disponible para los cuartos de final.
Ha salido de titular en los tres partidos de los franceses en la primera fase y figura ya en el “equipo ideal de Francia” que los críticos esbozan por estos lares.
El no está de acuerdo con esto
“Creo que no hemos demostrado demasiado hasta ahora y yo, desde luego, no he llegado a mi máximo nivel aún”, añadía el neocelandés que juega para Francia.
Recuperación milagrosa
La verdadera razón por la que Marsh está jugando esta RWC estriba en parte por un milagro y por sus agallas para resolver los problemas por los que ha atravesado.
El jugador, de 31 años, ha estado apartado del rugby más de un año debido a un cáncer testicular que se le diagnosticó.
Se recuperó de su grave enfermedad y volvió a la selección nacional para sufrir un desgarro en su pantorrilla en la preparación de esta RWC.
“En un momento pensé en tirar la toalla... no tenía sentido ir a la Copa del Mundo al 50%”, dijo.
Pero se realizó un esfuerzo extra por parte de todos para recuperar al centro, de quien el técnico Bernard Laporte piensa que “es vital” en su línea de ataque.
Ahora se encuentra en la cresta de la ola en lo que a rugby se refiere.
El tiempo pasa...
Parece que fue ayer cuando Marsh hacía la maleta para comenzar un contrato con el club francés Montferrand.
A pesar de haber triunfado en la Super 12 con el equipo de los Crusaders y haber sido seleccionado para los Maorís y Nueva Zelanda A, Marsh no vio realizado su sueño de jugar en los All Blacks.
Irónicamente, pensó que marchándose de su país, se le cerraban todas las puertas para jugar a nivel internacional.
“Simplemente me tomé el viaje a Francia como un aprendizaje de la cultura y estilo de vida, de ninguna manera pensaba en poder jugar con la selección allá”, explicó Marsh.
Choque cultural
Le llevó un poco de tiempo al oriundo del sur de Auckland adaptarse a su nuevo entorno.
Tuvo que pasar un año hasta que pudo incluso conversar en francés –pero cualquier malentendido fuera del campo era suplido con grandes actuaciones dentro de él-.
Ahora tiene 14 internacionalidades con Francia, pudiendo además jugar contra el equipo de su patria en la mayor competición del deporte del oval.
“Creo que es imposible soñar con cosas como esas...Lo pienso cada día y es difícil creerlo”, comentó.
¿Tendría el corazón dividido en 1999 cuando vio que Nueva Zelanda sucumbía ante Les Bleus?
“Entonces yo apoyaba a los All Blacks, pero mis compañeros (de equipo) me dieron las condolencias cuando perdimos”, comentó sonriente.
No habrá sentimientos divididos en esta ocasión.