La postal se registró ayer, pero quedará fijada en las retinas de todos los amantes del rugby, por lo menos, por cuatro años. Martin Johnson levanta sus brazos, pero en esta ocasión, no tiene entre sus manos un balón sino la Copa Webb Ellis. Inglaterra se consagró campeón del mundo por primera vez al ganar 20 a 17.
El camino no fue fácil y por eso, hacemos un repaso de las estaciones que tuvo este viaje antes de llegar al partido más importante de la historia del rugby inglés ante Australia.
El convoy británico paseó su imagen triunfal por Perth, Melbourne, Brisbane y Sídney. Las estaciones intermedias fueron Georgia, Sudáfrica, Samoa, Uruguay, Gales, Francia y finalmente Australia. Aquí las siete estaciones por las que pasó el tren de la victoria:
Estación Georgia: Para empezar ganado
El seleccionado de la Rosa superó a Georgia por 84 a 6 y marcó 12 tries, afirmando las predicciones que se tenían sobre el equipo. En los primeros minutos, Inglaterra tuvo que encontrar el rumbo y en la segunda etapa pudo saciar el paladar de sus seguidores con una demostración de rugby.
“Al comienzo fuimos un poco anchos en nuestro juego,” según comentó el entrenador Clive Goodward. “Pero siempre es bueno comenzar ganando, a pesar de la forma en que se consiga la victoria.”
Estación Sudáfrica: Una parada complicada
Este era “El Partido” de la primera fase.
Inglaterra consiguió más que una victoria al superar a los Springboks por 25 a 6 en el primer gran duelo de potencias de la RWC. El encuentro finalizó igualado en la primera parte y los británicos definieron el partido gracias a la patada de Jonny Wilkinson. El 10 marcó la diferencia con 20 puntos y dio un anticipo del protagonismo que tendría después.
Para Martin Johnson, “muestra defensa fue buena, la prueba es que Sudáfrica no pudo apoyar ningún try.”
Estación Samoa: Casi un dolor de cabeza
La sabiduría inglesa hizo que Johnson y compañía no subestimarán a Samoa y esto, les salvó el partido. Los del Pacífico jugaron el cotejo de sus vidas marcando rápido y sacando la primer ventaja. El equipo inglés buscó refugio en dos de sus armas preferidas: los delanteros y la puntería de su apertura, para dar vuelta el marcador 35 a 22.
“Nos dieron un gran trabajo, los vimos jugar es sus dos primeros partidos y esperábamos un encuentro difícil,” opinó Clive Woodward. Les dimos mucha posesión de pelota y ellos supieron aprovechar muy bien sus oportunidades.
Estación Uruguay: Un mate dulce
Las tablas fueron injustas con los Teros, quienes dejaron la vida en la cancha, pero los ingleses hicieron todo para anotar los 111 puntos (contra 13 de los charruas) y terminar como punteros absoluto del Grupo C. Todo el arsenal inglés salió a la cancha y el hecho de atacar sin mirar el tanteador, fue la mejor forma de honrar al rival.
Estación Gales: El día en que Jonny bajó a los Dragones
Ver los errores, es el primer paso para corregirlos y gracias a esto. Inglaterra pudo ganarle a Gales por 28 a 17. El primer tiempo fue de los Dragones quienes sacaron una diferencia que parecía determinante. Jonny no evadió la responsabilidad y tomó el control del juego y junto con el ingresado Mike Catt, fueron la llave que abrió la puerta de las semifinales.
Sobre lo que les dijo a sus dirigidos en el entretiempo, Clive Woodward comentó: “Fueron palabras lindas pero rigurosas y en algunos pasajes, tuve que subir el tono. Pero sirvieron para cambiar la mentalidad.”
Estación Francia: Contra los pronósticos
Les Bleus venían luciendo su rugby Champagne e Inglaterra había pasado por una batalla difícil ante Gales, las apuestas eran para los cruzados pero el día del partido todo cambió. La lluvia quiso participar del deporte que se juega en los cielos y estuvo presente todo el partido.
Francia comenzó ganando con un try de Betsen pero un pack demoledor junto a la puntería de Jonny destrozaron los sueños franceses y concretaron un justo 24 a 7. El duelo de pateadores entre Wilkinson y Michalak fue del inglés que anotó todos los puntos con cinco penales y tres drops.
Estación Australia: A todo o nada
Los locales buscaban el tricampeonato en casa y los simpatizantes ingleses (Barmy Army) querían hacer sentir a su equipo como en Londres para lograr un título del Mundo (el último fue en 1966 pero en fútbol).
El partido se vivió palmo a palmo, un try por bando y dos pateadores que no se sacaban ventajas, hicieron del cotejo una de las finales más emocionante de la historia. Antes de los 80 Flatley puso el empate para que el alargue mantuviera el suspenso por 20 minutos más, hasta el momento de la gloria (17 a 17).
Un guiño del Todo Poderoso detuvo la lluvia a dos minutos del final, Jonny tomó el balón y casi sin mirar a los postes ejecutó un drop (había fallado sus tres intentos anteriores) que puso el 20 a 17.
Jonny protagonizó su propia versión cinematográfica: “mi pié derecho” para cerrar el quinto capitulo de la historia de las Copas Mundiales de Rugby y ser el estandarte del esfuerzo de todo un equipo que lucho por éste éxito.
El tren inglés llegó a destino para descansar por cuatro años y emprender un nuevo viaje pero en Francia 2007.