Para el equipo de Francia la Rugby World Cup 2003 ha terminado. El cuarto puesto conseguido está lejos de las esperanzas que depositaron para este torneo.
Tanto los partidos de las primeras rondas como el excelente juego demostrado ante los irlandeses, no pudieron suplir el jarro de agua fría que supuso la derrota ante los ingleses, y por descontado, con el resultado conseguido ayer ante los All Blacks.
Algunos piensan que bajo la protección del hombre de Gaillac, el XV de Francia no ha decepcionado nunca, pero tampoco ha entusiasmado.
Apoyo unánime
Independientemente de las opiniones que genera su plan de juego, desde Masso a Galthié, todo el mundo apoya que Laporte siga en el cargo con vistas a Francia 2007.
Atrapado por sus actividades profesionales y deseoso de reencontrar una vida familiar normal, el técnico francés aún no está seguro de aceptar el cargo si el Comité Federal de la Federation Francaise de Rugby (FFR) se lo propone el próximo 12 y 13 de diciembre.
Si el futuro de Laporte está a la cabeza del XV de Francia, las condiciones de trabajo serán inmejorables (la próxima RWC 2007 se jugará en Francia) y el objetivo no puede ser más claro (ganar el mundial).
Con el VI Naciones a la vista
En un horizonte muy próximo ya se divisa el VI Naciones de 2004 con un primer partido ante Irlanda, que estará sedienta de revancha en el partido que se debe jugar el 14 de febrero en el Stade de France.
Hoy por hoy hay duda sobre quién estará al mando del XV de Francia. Pero una cosa está clara, para Galthié, Merceron y probablemente Labit el tren se paró en Sídney.
El capitán de Les Bleus en la RWC 2003, que participó en cuatro mundiales, deja unos cuantos huecos por cubrir: la capitanía, el liderazgo y el puesto de medio scrum. Aunque para este último, parece que Dimitri Yachvili dispone de una gran ventaja.