Datos sobre la efectividad de cada jugador, ruedas de prensa, estadísticas de los equipos, lo que dijeron los entrenadores, todo, absolutamente todo ello pertenece a la parte deportiva de la RWC y desde rugbyworldcup.com intentamos cubrir diariamente cuanto acontece alrededor del evento deportivo más importante del año 2003.
No quisimos olvidarnos de una importante masa de gente que, venida de todos los rincones del mundo, anima sin condición a su equipo del alma. Salimos a la calle y nos impregnamos del ambiente que reina cerca de nuestros cuarteles generales, en el mítico barrio The Rocks en Sídney.
Guy vs. Richard
Guy, un australiano que participa de la fiesta en uno de los pubs de la zona, lo tiene claro, ya que para él: “El ambiente ha ido en aumento desde la última semana, especialmente desde que Australia ganó a Nueva Zelanda, nadie se lo esperaba” dijo.
Sus expectativas sobre la gran final de mañana no pueden ser más contundentes: “Si ganamos estaré de fiesta unos días, una semana, seguro que sí”.
Nuestro amigo australiano se encontraba en animada conversación con Richard, un inglés que vive en Australia desde los últimos cuatro años. “Nadie piensa en otra cosa que no sea “el partido”, y eso está muy bien” dijo el inglés.
A pesar de que tiene claro que Inglaterra ganará la final, también esta convencido que los ingleses son mejores que los australianos en otras habilidades. “Los ingleses cantamos mejor que los australianos” afirmó muy convencido. Además, su felicidad no termina aquí: “El tiempo que tenemos es lluvioso y eso favorece a Inglaterra ... es fantástico.”
Para que nuestros amigos puedan seguir disfrutando de la fiesta, hay unos cuantos “ángeles” que con su trabajo aseguran que todo el mundo pueda tener la fiesta en paz.
Seguridad ante todo
August, un fornido maorí, es vigilante de seguridad en uno de los pubs del barrio. Hablamos con él para saber su punto de vista sobre la gente, el ambiente y su trabajo. “Tras las semifinales, el ambiente ha ido incrementando de una manera increíble. La gente abarrota los locales. Es bastante diferente al resto del año” dijo.
Australia dispone de unas leyes muy estrictas que prohíben el consumo de alcohol en la calle. Pero para poder hacer frente a la dosis extra de gente que acude a los pubs, el ayuntamiento ha permitido hacer unas extensiones frente a la fachada principal.
“Con ello conseguimos desbloquear un poco la gente de alrededor de la barra. Aficionados de todos los equipos se mezclan en el mismo espacio, pero se comportan muy bien. Les gusta estar de fiesta” puntualizó August, que finalizó diciendo: “A estos no los para ni la lluvia que cae desde hace dos semanas.”
Lani, nuestro último protagonista, es un neocelandés de Whangarai que desde hace seis años es el responsable de seguridad del First Fleet Bar, el pub más antiguo de Sídney que fue inaugurado en 1828.
Nos explicó cómo van las cosas respecto a las previsiones iniciales. “Esto está invadido por los ingleses. Llegaron 125.000 hace un par de semanas, y durante esta semana han llegado 45.000 más. Los neocelandeses les han vendido las entradas que tenían para a final.”
La avalancha de ingleses se afronta como buenamente se puede: “Desde hace un par de semana trabajamos en turnos diarios de 15 horas seguidas.” Auque la cosa tiene sus más y sus menos: “Al final me aprenderé el “Swing low, sweet chariot” de memoria. Se oye constantemente” añadió nuestro experimentado amigo.
Misión imposible
Finalmente, quisimos captar la opinión de otro de los protagonistas de la noche: un barman. Pero esperemos comprendan que fue “misión imposible” acercarse a la barra y abrirse camino entre la gente.
Otra vez será.