El crecimiento y desarrollo del rugby a través del mundo comporta el inevitable aumento de la competitividad.
Muchos países han buscado una veloz evolución en el ámbito rugbístico; algunos de ellos han optado por llevarse a técnicos extranjeros como vía de rápido establecimiento de sólidas bases para la creación de selecciones ganadoras.
Esta RWC verá como nueve entrenadores han sido confiados a selecciones que en principio nada tienen que ver con su origen. Todas ellas poseen un gran potencial natural ya que se preparan para afrontar sus equipos para futuros retos importantes.
Como se pueden imaginar, quien provee de entrenadores a las naciones necesitadas son las superpotencias del rugby. Dado que los puestos de técnicos son extremadamente competitivos en sus países de origen, muchos de estos entrenadores eligen entonces extender su carrera en el extranjero.
También está el aliciente de conseguir más autonomía en su puesto como Primer Técnico, así como añadir una experiencia sin igual en diferentes modelos de rugby.
El clan de los cerebros neocelandeses
Increíblemente Nueva Zelanda proveerá siete entrenadores al palmarés de la RWC incluyendo el de su propia selección, John Mitchell.
Los miembros de la legión extranjera neocelandesa incluyen a John Kirwan (Italia), Steve Hansen (Gales), Dave Waterston (Namibia), Mac McCallion (Fiji), Jim Love (Tonga) y John Boe (Samoa).
El conocimiento de estas mentes privilegiadas configura un impresionante clan de sabiduría que indudablemente viene ayudando a estos países a mejorar su nivel de rugby.
Considerado como uno de los más grandes wings neocelandeses de todos los tiempos, John Kirwan asiste a una RWC por tercera vez, las dos anteriores defendiendo los colores de su patria (1987 y 1991) y esta como técnico de Italia.
El ex wing All Black, de 38 años, estuvo varios años jugando en Treviso fuera de su temporada de juego en el Hemisferio Sur. Fue además asistente de su compatriota Brad Johnstone al cargo de la selección transalpina.
También será recordado en Italia por haberle anotado a la selección azzurra uno de los grandes tries de la historia de la RWC en 1987.
Waterston, el pedigrí de RWC
Dave Waterston, técnico de Namibia, es el viajero por excelencia; mientras que ésta es su primera temporada al frente de la selección africana, será sin embargo su tercera aparición consecutiva en una RWC.
En 1995 Waterston fue el Consejero Técnico de Sudáfrica cuando los Springboks consiguieron la Copa Webb Ellis en suelo propio. Cuatro años más adelante, su papel en la RWC 1999 fue como entrenador de Tonga consiguiendo con éstos la victoria sobre Italia en la primera fase del torneo.
Un veterano de las dos modalidades de rugby, a 13 y a 15, Waterston, que jugaba como centro, ha consolidado en su actual selección los modelos defensivos aprendidos durante su época de jugador de Rugby League (a 13).
Conexión francesa
La conexión creada entre Claude Saurel (Georgia) y Bernard Charreyre (Rumania) está ayudando al desarrollo del juego lejos de los tradicionales países del Seis Naciones en Europa.
Saurel ya ha sido inscrito en los libros de honor de Georgia por haber ayudado a la Selección en la clasificación para esta RWC y por haber incluido a una selección georgiana en un campeonato mundial deportivo de primer orden.
El ex flanker, quien también hizo sus pinitos en Marruecos como entrenador, realizó una auditoría sobre el rugby en Georgia en 1997. Una de sus obras maestras en el país caucásico ha sido ir enviando paulatinamente más de 40 jugadores a Francia para su desarrollo técnico y experimental, una jugada que muchos aseguran ha dado la llave del éxito para su actual calificación en esta RWC 2003.
El entrenador francés fue asimismo laureado por la IRBcomo Entrenador del año 2002.
Pero lo que es realmente importante de recalcar es la influencia que estos entrenadores aportan, no solo en el primer plantel del país sino en todas las estructuras precedentes, creando así un efecto dominó que lleva a la mejora del deporte en todos sus niveles.
Con Saurel, la popularidad del deporte del oval ha florecido en Georgia, ganando el Campeonato Europeo de Selecciones B, terminando décimos en la RWC de Sevens en 2001 y finalmente clasificándose para la RWC 2003.
Este éxito no ha pasado desapercibido ya que en 2001 Saurel recibió la Medalla al Mérito de manos del Gobierno georgiano.
Australia es otro de los países misioneros del rugby como lo demuestra la labor desempeñada por David Clark en Canadá desde 1996.
Por lo que, mientras muchos/as seguidores de las selecciones menos potentes animan en pos de un resultado inesperado que les incluya en los libros de historia, estos posibles triunfos pueden haber sido conseguidos en parte, gracias a la ayuda de estos hombres que difunden la palabra del rugby a lo largo y ancho del planeta.