Tal vez Paul Honiss nunca se habría convertido en árbitro si no hubiera sido por una conmoción cerebral que sufrió cuando jugaba para el primer equipo de St. John’s College en su adolescencia, lesión que le significó un riesgo para seguir jugando.
Este neocelandés de 40 años, decidió probar como árbitro en 1984 mientras trabajaba en una granja de Waikato durante unas prácticas de su carrera de Agricultura en la Universidad de Lincoln.
Honis, quien había empezado a jugar al rugby a los 5 años y jugó como medio scrum durante la edad escolar, tuvo que dejar de jugar por un año en 1993 por haber contraído meningitis viral durante una gira por Tonga con el equipo Taranaki Representative Rugby Team.
Debutó en un Test el 20 de febrero de 1997 en un partido de la clasificación para la Copa del Mundo de Rugby entre el local Tahití y el equipo de las Islas Cook cuando ganó éste último por 40-0. Ese año Honis se convirtió en árbitro profesional.
Esta será la segunda RWC para Honis, quien es reconocido por su velocidad, su buen estado físico y su preparación para los partidos, dado que ya debutó en octubre de 1999 con la victoria de Australia sobre Rumania por 57-9 en Belfast.