Considerado por muchos como el equipo con más posibilidades de romper con el control del hemisferio sur en la Webb Ellis Cup, Inglaterra se aseguró su lugar en la RWC 2003 al haber llegado a los cuartos de finales en el torneo anterior.
Inglaterra ha quedado entre los primeros ocho en todos los Mundiales anteriores. Su mejor actuación fue en 1991 cuando llegaron a la final, sólo para perder por 12-6 ante Australia en Twickenham.
Cuatro años más tarde Inglaterra se vengó de esa derrota en los cuartos de final, pero sus esperanzas de conseguir una segunda final consecutiva desaparecieron cuando un adolescente nuevo en la escena literalmente se los llevó por delante para anunciar su llegada al equipo de los All Blacks: Jonah Lomu.
Inglaterra también fue derribada por el esplendor de un hombre en 1999; esta vez el verdugo fue el botín de Jannie de Beer, quien marcó cinco drops rompiendo el récord y dándole la vicotria a Sudáfrica por 44-21 en los cuartos de final.
Cuatro años han pasado de esa derrota y el equipo inglés, que perdió ante Gales en los cuartos de final del primer Mundial en 1987, ha evolucionado convirtiéndose en un equipo con fuerza en los forwards y ritmo en la línea de backs, sin mencionar su firme defensa.
Este juego tan completo ha tenido su recompensa durante los últimos dos años, cuando Inglaterra consiguió finalmente el escurridizo título en el campeonato Seis Naciones y las victorias psicológicamente importantes ante Australia y Nueva Zelanda en sus propios países.
A pesar de estos resultados que los mantuvieron invictos durante 13 Tests, todo quedará en el olvido si Inglaterra no consigue volver a casa con el preciado trofeo y hacer olvidar la desilusión que sintieron hombres como Will Carling, Rob Andrew y Rory Underwood en 1991.
Martin Johnson, Jonny Wilkinson, Will Greenwood, Lawrence Dallaglio y Richard Key son jugadores claves para Inglaterra, mientras que Jason Robinson y Josh Lewsey son opciones interesantes de ataque desde el fondo y desde afuera.